GusMar Studios
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Lunabu

Todavía no lee, y ya aprende

2 a 5 años · Android

Todavía no está en Google Play Lunabu está en prueba cerrada: la usan los testers antes de que salga a la tienda. Si estás en la lista, entra por acá.

Qué descubre

Veintiún mundos, y ninguno pide saber leer.

Una niña llamada Martina le nombra todo en voz alta y él solo toca lo que ve. No hay menús que leer, ni instrucciones, ni un botón que diga «continuar»: hay un dibujo grande y una voz que lo llama por su nombre.

Por dentro

Así se ve.

Los veintiún mundos de Lunabu en una grilla
Los 21 mundos, de los colores al mar.
El patio de Lunabu con la casa de Lunita, Martina y la gata
El premio es una casa que crece, no un puntaje.
Dos tarjetas grandes para tocar la que la voz nombró
Dos opciones grandes: toca lo que oye.
Una tarjeta grande con un dibujo mientras la voz lo nombra
Primero mira y escucha. Después se juega.
El número tres con tres puntos debajo
El número y cuánto es, en el mismo sitio.
Una letra que el niño repasa con el dedo
Las letras se repasan con el dedo.
La casa de Lunita con sus muebles ganados
Cada rato de juego le trae una pieza más.
La pantalla que promete sin anuncios, sin internet y sin compras
Lo que no tiene, dicho antes de empezar.

La razón por la que vuelve

Hay una gata esperando en casa.

El premio no es una estrella en una pantalla: es Lunita. Cada rato de juego le trae comida, y con la comida se le arma la casa pieza por pieza —la ventana, la lámpara, la camita, la chimenea que humea—. Vuelve mañana y hay un poquito más.

Para el papá o la mamá

Lo que no vas a encontrar.

Lo que sí vas a encontrar

Dos minutos, y se despide sola.

La sesión dura lo que a esta edad rinde de verdad: seis rondas cortas y listo. Vos fijás cuántos minutos por día, y cuando se cumplen la app se despide. No existe la pantalla que ruega quedarse.

Cuánto cuesta

Seis mundos gratis, y no se vencen.

Gratis para siempre

Colores, formas, números, palabras, animales y la familia: 49 cartas, los seis mundos que usa un niño de dos o tres años, completos y sin recortes.

Los otros quince —las letras, las sílabas, las emociones, contar hasta veinte, el transporte, el mar— no son lo que le faltaba: son lo que va a necesitar el año que viene. Se abren con una suscripción que solo activa un adulto, detrás de la barrera, y se cancela cuando quieras desde Google Play. Lo que ya jugaba gratis sigue gratis, pagues o no.

Aprende sin darse cuenta de que aprende.

A los tres años nadie estudia. Se mira, se escucha y se toca — y con eso alcanza, si lo que mira está bien elegido y quien lo nombra no se cansa nunca.

Todavía no está en Google Play Lunabu está en prueba cerrada. Cuando salga a la tienda, el botón de descarga va acá.